Pocos segundos después de llamar al timbre, nos recibió una señora de mirada apagada y rostro seco, aunque agradable. Parecía haber estado llorando. Su manera de caminar al enseñarnos el piso era lenta, intentando disimular sus ya escasas fuerzas. Avanzaba con dificultosa lentitud apoyándose en los pomos de las puertas, cada vez que abría... Seguir leyendo →

Hace un par de años mi amigo Paco empezó a ganar bastante peso. Nadie se atrevía a mencionar este asunto en su presencia. Sin embargo, él entraba cada mañana en la oficina anunciando de forma eufórica y con potente voz que, según su pesa, había bajado dos kilos. Acto seguido, Paco se sentaba en su... Seguir leyendo →

Después de una trayecto en metro de unos veinte minutos encontré la casa. Caminé un par de minutos por la nieve y, ansiosa porque me abriesen, llamé al timbre. Mis amigos alemanes me recibieron amistosos. Les entregué una botella de vino, saludé a todos, me deshice de la ropa de abrigo y entré en la... Seguir leyendo →

En esos momentos en los que esa amalgama gris lo cubre todo, no escribe, ni atiende, ni piensa. Entonces escucha música. Busca canciones que la conduzcan allí donde antes estaba. Sólo algunas veces encuentra lo que está buscando. Entonces lo escucha una y otra vez. Sube el volumen para que todo se inunde con aquellas... Seguir leyendo →

El verano se acerca y empieza mi obsesión porque ningún ser vivo, excepto yo y mis visitas, entren en mi piso. Ayer por la tarde, después de una larga jornada, me tumbé en el sofá dispuesta a leer tranquilamente arrullada por el sonido de la nada, esto es, en un silencio absoluto. No había ni... Seguir leyendo →

Mariano se Rajoy

Mariano se Rajoy como era de esperar y poco más Podemos. Desde su sillón, a lo único que espera es a la Final de la Champions sin que nadie se mueva. No, no, por favor, ni a babor, ni a estribor. Luego, están los incautos que se arriesgan a los másteres y además los convalidan... Seguir leyendo →

Mentiras

En caso de que no hayas vivido nunca en Nueva York, te diré que hay bares en los que sólo encuentras fantasmas y no me refiero a esos de los que llevan sábanas, sino a los otros. Yo solía ir bastante por esos bares, me gustaba la decoración, pero al tiempo, debía lidiar con esas... Seguir leyendo →

El aparcamiento

El aparcamiento estaba vacío. Era amplio, luminoso y nuevo. El hombre condujo hasta la salida, abrió la ventanilla para meter el ticket en la máquina y esperó hasta que se levantase la barrera. La salida era ancha y por su amplitud, parecía diseñada para conductores inexpertos. Sin embargo, no era el caso ya que el... Seguir leyendo →

Prejuicios

¡Camarero! Dijo el anciano sentado en la barra del bar. -Pregunte a aquellos dos caballeros de la mesa de la esquina si puedo tomar dos dedos del vino que están bebiendo. El camarero sin dar muestra alguna de la extraña petición, se acercó a los dos hombres de aspecto pulcro e hizo lo que le pedía.... Seguir leyendo →

Ingenuidad

Mi amiga Joanna siempre ha sido bastante ingenua. Recuerdo que, cuando éramos adolescentes, la acompañé al dermatólogo porque Joanna tenía psoriasis en los codos. Y menos mal que estaba yo presente, pues lo primero que le pidió el octogenario doctor fue que se sacase el sujetador. En cuanto la vi empezar a desabrocharse, me la... Seguir leyendo →

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