De champús y laxantes

Tránsito

Hace tiempo que observo en todos los medios de comunicación dos tipos de anuncios que ocupan el 99% del tiempo de la publicidad.

Anuncios sobre champús.

Anuncios sobre el funcionamiento intestinal.

El público femenino, al que se dirigen principalmente, se debate entre estos dos graves problemas diarios.

Ambas, frívolas, pero básicas cuestiones que hacen que las multinacionales, que se encargan de resolver estos problemas, se enriquezcan.

Lucir un pelo sedoso y conseguir que el organismo funcione, incluso diciéndole a qué hora te viene mejor, como si concertaras una cita con el fontanero, ya es posible.

Asuntos que se han convertido en necesidades básicas para el género femenino y desgraciadamente, para gran parte del masculino también.

Una vez alcanzados nuestros objetivos, lo demás carece de importancia o importa poco.

Cuando amanece un nuevo día, puedes volver a resolver todo este bullicio que atormentaba antes tu cabeza, sin más esfuerzo que seguir el consejo de la publicidad apropiada que te guiará hacia el producto de tus sueños.

La venta masiva de dichos productos para solucionar ambos intrincados asuntos constituye una prueba irrefutable.

¿Quién no es feliz luciendo un pelo bonito y una barriga plana?

No logro entender la necesidad de tanto psicólogo y tanto libro de autoayuda contra las depresiones o para guiarnos en nuestro camino hacia la felicidad.

¡Si la solución está en cualquier parafarmacia!

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