El rostro, reflejo de tu interior

Cicerón2013

“La cara es el espejo del alma, y los ojos son sus intérpretes”.

“Imago animi vultus, iudices oculi”.

Cicerón

A medida que nos hacemos mayores, los sentimientos y lo que hemos vivido, se va reflejando en nuestro rostro, mirada y gestos, de tal forma, que ningún cirujano plástico podría copiar o cambiar, a no ser que nos hinchase de botox de tal manera que consiguiese que tuviéramos la expresión del pato Donald. Con esa cara, todo signo de averiguar qué se esconde debajo, sería inútil. Eso sí, te puedes casar con Daisy J

Hay una gran noticia para la mayoría de la gente que carece de sentimientos y es que no se dan cuenta.

Esto es algo muy bueno para ellos porque así no sufren. Y van por la vida diciendo que están llenos de buenos sentimientos, cuando sus actos delatan que no sienten nada.

Si os fijáis en la manera de sonreír, de mirar, de atender, y también del tono de voz de una persona, descubriréis un sinfín de cosas sobre ella sin necesidad de preguntar.

¿No tenéis la foto de alguien que en su juventud parecía que iba a ser un chico encantador y pasados unos años lo veis por la calle y se os ponen los pelos de punta del susto?

No se trata de envejecer, se trata de cómo ha vivido, de cómo piensa, de cómo siente esa persona.

La cara es un espejo que pocas veces puede ocultar la trayectoria de nuestra vida.

Refleja lo que hemos leído, aunque nos hayamos olvidado de ello, lo que hemos sentido alguna vez, lo que hemos llorado, los valores que procuramos seguir, lo real que hay en nosotros.

Hace poco ví la foto de un chico que, hace unos años, tenía unas bonitas facciones que reflejaban un cuadro aún sin pintar.

Ahora esa persona se ha convertido en alguien que lleva una vida vacía, aunque él cree que no. Ha dejado de luchar y eso se ha reflejado en su cara adornada ahora por una fláccida papada colgante que lo persigue sin piedad. Su cuerpo, más bien alto y atlético refleja el cansancio y los kilos de alguien sin edad definida. Y, aunque sólo tenga cuarenta y tantos, es una persona que se deja llevar por la vida sin metas de ningún tipo, que busca esos placeres inmediatos que son compañeros inseparables de una soledad que se niega a reconocer.

Él no ha cultivado su interior. Eso se refleja en su cara, unas veces de vacío, otras de venganza, crueldad o egoísmo, las cuales, por años de ensayo, ejecuta bien. Sin embargo, como digo, él, como otros, tiene la suerte de no darse cuenta y afirma a los cuatro vientos que es una persona de buenos sentimientos que trata bien a la gente.

Ya lo decía Cicerón.

“La cara es el espejo del alma, y los ojos son sus intérpretes”.

 

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