La magia del valor

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Tras los ojos de los soñadores se esconden secretos.

Y ante esa magia reaccionan.

Han vivido tiempos difíciles, tiempos en los que podrían haber muerto, pero han sobrevivido.

Los corazones de los verdaderos guerreros se alimentan de sufrimiento y sueños.

Ellos son los dueños de la espada del valor que persigue sus deseos.

No importa lo lejos que estén.

No importa lo inalcanzables que parezcan.

Ellos encuentran la verdad a través de la búsqueda.

Si vives sangras, si sangras te cubres de cicatrices.

Y son precisamente estas cicatrices la prueba de que no te has limitado a soñar que vives.

El que posee la fuerza para perseguir su magia y la persigue hasta su último aliento, será capaz de encontrarla.

Sólo así, podrá arrancarla de sus sueños.

El valor siempre gana, y si no gana, te hace noble.

Algunos reaccionamos ante la magia, escribiendo.

Escribimos sobre la fuerza de nuestros propios sueños, pues si no lo hiciéramos, moriríamos.

Escribir es amar.

La música es vida.

Y la vida es pasión.

Los verdaderos guerreros, los más osados, los más valientes, no se limitan a escribir, ellos son capaces de ir más allá.

Se atreven a vivir sus sueños e incluso los comparten contigo.

Y tú, sólo puedes agradecerles que los sueños sobre los que tú escribes, formen ahora parte de tu realidad.

 

7 comentarios en “La magia del valor”

  1. Ya te lo he dicho… pero tengo que repetirlo. Me encanta cómo escribes. Eres sencilla, elegante, directa… y sí, a algunos nos da por escribir, pero tenemos que ir más allá.
    Escribir es la primera parte, es forjar un plan, plantear un objetivo. Da un paso más, vete a por lo que deseas. Y si notas que no puedes… avisa que yo te empujo.
    Un beso grande

  2. Hola Livia, enhorabuena por tu blog. Encuentro ideas interesantes y grandes emociones en él.
    Ya lo que sigue será más antipático pero tengo que decirlo: “No te detengas” no es un poema de Walt Whitman. Es, como tantos otros en el ciberespacio, un escrito adjudicado a un gran poeta (Benedetti, Borges o Neruda son otros ejemplos paradigmáticos) supongo que para viralizarlos mejor. En este caso concreto quizás confunda que usa un verso verdadero de un poema suyo: “sobre los tejados del mundo lanzo mi alarido salvaje” o algo así. Realmente si el poema te gusta y representa, esto no debería quitarle ni agregarle nada. Quizás la reflexión sobre la histeresís de la voz human: a veces depende de quien lo transmita, algo cobra mayor o menor sentido para el que lo recibe. Perdón por extenderme tanto con esta irrelevante cruzada personal. Un abrazo y nuevamente enhorabuena por compartir.

    1. Muchas gracias por tu extenso e interesante comentario, Juan.

      Siento haber tardado tanto en responder, pero he estado una temporada sin poder escribir nada, ni a nadie.

      Me alegro mucho de que disfrutes leyendo mi blog. Me gusta escribir, siempre me ha gustado. Este blog siempre ha sido un intento de vencer mi timidez y dejar que me lean.

      Y sí, me gusta Whitman y muchos otros, pero es verdad que es mejor arriesgarse y escribir mis propios poemas. Serán peores, pero siempre reflejarán algo de lo que llevo dentro.
      Otro abrazo.
      Livia

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