Mariano se Rajoy

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Mariano se Rajoy como era de esperar y poco más Podemos.

Desde su sillón, a lo único que espera es a la Final de la Champions sin que nadie se mueva. No, no, por favor, ni a babor, ni a estribor.

Luego, están los incautos que se arriesgan a los másteres y además los convalidan ¿acaso están locos? Eso es un arma letal. Pero nada, ellos se empecinan en sacarse títulos. Hay otros, a los que les conceden becas sólo porque cae de Carrejón, claro que a esos Podemos protegerlos mejor. Por lo menos, no los acecha la Hormiga Atómica que, incluso Sin Fuentes concretas al principio, ha podido deshacerse de ella y ahora va a por los Casados, pero Féijonse bien, porque éste, irá después.

Hay que despejar el camino, cortarse el casco, recortarse el cuello e ir a por el premio gordo y gorda, a cualquier precio. Vamos, que ella sí que se lo ha currado, se lo sabe todo, ya se lo sabía a los cinco años. Aunque, cuidado, porque para ser político hay que ser alto o alta, ya que hay que repartir el peso, que no el sueldo. Y a la Hormiga Atómica no le cabe mucho más. Se sube y se sube y luego pasa lo que pasa, que uno, o una, explota.

Sin embargo, el Rajao acosado a su Ribera, no oye, no ve, no dice, no sube, no baja y su obsesión es la Champions, que no el Tintorro. Después de hacer muchos Puigcheros para arreglar los presupuestos, que en todo hay que pensar, ha conseguido firmar con el norte, el sur, el este y el oeste. Si da igual, con tal de que no lo molesten y nadie tenga rabietas a su Ribera, todo va bien ¡Se callen! Vamos, como decía aquel que mandaron entrar en el Congreso y sentar a sus Señorías en el suelo, pues igualito.

Y es que al Rajao le pasa como a la Memez de Vigo con los caballos, se obsesiona y se paraliza. A uno, le viene de Pontevedra y al otro, de cuna. Uno al fútbol, otro a los caballos y ambos huyendo de lo negro, que leer cansa un montón y perjudica. Si en el fondo da igual. Cuando les preguntan, uno, repite tanto que hasta se duerme a sí mismo mientras habla y al final, se lía hasta que no se entiende lo que dice. No puede uno criarse entre Fragas, ni bosques, que todo se pega. Y el otro, la Memez de Vigo, le da igual, suelta algo. Total al Rajao le encandila la estulticia de su corte.

Y aquí nos tiene a los demás, achicando agua. Eso sí, No Podemos más.

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