Una mujer sin paraguas

 

München (Marienplatz)

Nunca me han gustado los paraguas.

Me niego a llevar un objeto en las manos que me impida moverme con libertad.

Si el frío o la lluvia son excepcionales, me inclino por los gorros, los sombreros, las capuchas o las boinas. Si llueve o hace una frío moderado, me mojo el pelo o me meto en una cafetería.

El tiempo nunca me ha impedido salir. En todos los países y ciudades en los que he vivido ha hecho frío, mucho frío. No esperaba otra cosa. Es verdad también que me he quejado del calor. No sabía cómo luchar contra él, es cierto.

Ahora, a medida que pasan los años, eso del frío se me hace más cuesta arriba.

Hace unos días estuve en Munich. El frío era justo el que esperaba, ni más ni menos. Un frío poco acogedor. Implacable. Mi frío. El de siempre. Si vas a Munich en febrero y esperas otra cosa, es pura ingenuidad.

Cuando el avión tomó tierra, una densa niebla nos esperaba en la pista. Normal. Todo muy normal. Aterrizar sin ver es lo que se lleva por esas tierras. Para eso están los radares. Cada vez que aterrizo así, sé que el suelo estará conmigo antes de lo que espero. Y me gusta que sea así. Que me sorprenda rozar la pista.

Sabía que era un viaje hacia el frío y éste no desaparece por quejarse, si lo hiciera, me quejaría.

Un cielo plomizo e inmóvil, no me impidió disfrutar de los muchos placeres de la ciudad. Una grandiosa urbe llena de todos los olores y sabores en los que deseaba hundirme de nuevo.

Nunca he soportado el Glühwein, ese vino tinto caliente para deshacerse del frío. Prefiero la sopa. Opté por un café.

La ventaja de los sitios en los que hace tanto frío es que la calefacción siempre te acoge, si pasas más del tiempo necesario en el país, también te cansa. Ocurre otro tanto con el aire acondicionado y el calor. Nada es perfecto en la vida. Las cosas son así y adaptarse es de sabios. Quejarse no.

Ahora busco climas más gratos, más cálidos, con luces que me tienten y en las que no te espere esa temprana oscuridad diurna, que antes me bastaba suplir con velas.

Ahora busco el sol. Voy entendiendo paulatinamente a todos esos turistas poseídos por la fiebre del sol. Siempre los había criticado y aún lo hago, pero el frío, que sigo llevando muy bien, cansa, sí es cierto, ahora ya cansa.

Y aunque es verdad que continuo alegrándome de estar rodeada de hielo y nieve, mientras dejo que esa brisa helada se pasee por mi rostro cuando serpenteo por las calles de Centroeuropa, ahora me arrimo al calor. Lo confieso.

Aun así, seguiré viajando hacia el frío sin paraguas. No me gustan los paraguas, nunca me han gustado, no los uso y nunca lo haré.

Marienplazt (Munchen)

Mi gran nevada en Zúrich

Estos días las temperaturas son muy bajas, y este frío me ha recordado una de las nevadas más grandes que he presenciado en mi vida y, han sido muchas.

No sé cuál es la razón por la que, desde pequeña, disfruto enormemente con los fenómenos meteorológicos. Todos ellos me hacen saltar de alegría como una niña pequeña.

Éstas son algunas de las fotos que tomé aquel día en Zúrich, en el que me levanté con este impresionante espectáculo, el cual disfruté desde primera hora de la mañana recorriendo y haciendo fotos a todos los sitios a los que pude llegar.

dia6-11º

Nevada Win

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Yo despejando el camino del garaje
Yo despejando el camino del garaje

Carretera nevada Zurich

dia6-2ºFondue

Y por supuesto, ésta es la mejor manera en la que se puede acabar un día así. Sobran las palabras…

Principios básicos ante una crisis

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Hay tres cosas fundamentales en la vida:

1.   El respeto a cualquier forma de vida.

2.   Un buen funcionamiento intestinal.

3.   Y una chaqueta azul marino.

Cualquier crisis existencial se puede solucionar con estos tres principios básicos, que aprendí en una película titulada, “El Rey Pescador”.

Siempre funcionan, aunque yo añadiría… y una buena tortilla de patata.

Laxe Beach

Laxe Beach
Laxe Beach

An enormous area of sandy ground in the shape of a half moon, with turquoise water, next to the fishing port.

Laxe is a small town situated in the north west of Galicia, forming part of other municipalities in the Costa da Morte (Coast of Death).

Laxe

The good food is one of the attractions that offers A Costa da Morte. In the waters of this coast, a large assortment of fish: hake, turbot, sea bass, sole, monkfish, … and excellent seafood: shrimp, lobster, crab, clams, barnacles … to be found in the varied menu of restaurants. We must not forget of the excellent meat from cattle raised with a juicy grass.

Sunset

Since a couple of miles before entering Laxe, the view from the road is impressive, especially at dusk when the sun goes down behind the port.