Mentiras

En caso de que no hayas vivido nunca en Nueva York, te diré que hay bares en los que sólo encuentras fantasmas y no me refiero a esos de los que llevan sábanas, sino a los otros. Yo solía ir bastante por esos bares, me gustaba la decoración, pero al tiempo, debía lidiar con esas... Seguir leyendo →

Ingenuidad

Mi amiga Joanna siempre ha sido bastante ingenua. Recuerdo que, cuando éramos adolescentes, la acompañé al dermatólogo porque Joanna tenía psoriasis en los codos. Y menos mal que estaba yo presente, pues lo primero que le pidió el octogenario doctor fue que se sacase el sujetador. En cuanto la vi empezar a desabrocharse, me la... Seguir leyendo →

El túnel de los horrores

(Dedicado a mi amiga Catalina. Felicidades por haberlo logrado) Procurando no mirar mucho hacia los lados y concentrándose en el frío suelo de aquel  inhóspito lugar, se metió rauda en el ascensor. Sólo tenía que ponerse una inyección en la barriga y salir. No podía ser tan difícil. Decidida a terminar con el trámite cuanto... Seguir leyendo →

Crimen y castigo

Imposible cenar contigo si no fotografiabas el plato que ibas a comer. Un recuerdo de nuestra cena, pensaba yo entonces… hasta que lo ponías en Facebook. Tristes eran los postres cuando observabas desolado que tenías un solitario “me gusta”. No se puede vivir para los “me gustas” de Facebook. Suele convertirse en algo trágico. Sin... Seguir leyendo →

Uno de tantos

¡Debiste ceñirte a la primera versión! ¿Por qué dejaste que ese médico escribiera ese informe sobre tu mierda de dedo? ¡Eres una estúpida! Si no hubieras ido a verlo, ni hablado por un dedo roto, tu mierda de dedo… El juez, lo absolvió, basándose en que había sido tan solo una pelea. Ni siquiera influyó... Seguir leyendo →

Insomnio merecido

Las noches son largas para quien no puede conciliar el sueño. No es mi caso. Mis noches son dulces, felices y tranquilas. Y es que yo, para dormir bien, creo en algo, albergo planes y esperanzas. Procuro pensar que el día siguiente será mejor, distinto, o que se repetirán los ratos buenos. Me arrimo al... Seguir leyendo →

La abeja

Escuchó un zumbido ronco y penetrante. Miró a su alrededor. La sala parecía vacía y tranquila. Torció la cabeza y siguió golpeando el teclado de su ordenador. Sin embargo, aquel aterrador zumbido regresó a sus oídos. Se levantó de la silla y miró hacia el blanco techo. Allí estaba. Jamás había visto ante sus ojos... Seguir leyendo →

El patio interior

Sentado en su vieja silla con la sensación de haberlo perdido todo, de no haber vivido nada, empecinado en su intento por  escribir, simplemente por dejar algo tras su muerte. Aferrado a un viejo ordenador, con los ojos fijos en una patio interior sombrío, húmedo y umbroso, mirando fijamente a la modesta, monótona y mustia... Seguir leyendo →

Asuntos de sangre

Esperaba por él sentado en el bar de siempre, con los ojos hundidos en la copa casi vacía. Se sentía enfadado consigo mismo porque se había prometido que no le iba a prestar dinero una sola vez más. Sin embargo, había vuelto a acceder a su petición de ayuda. Probablemente, si no se hubiera quedado... Seguir leyendo →

Momentos en la jaula

    Ella se saca los pantalones y se queda con las piernas descubiertas. Cansada de mojarse los pechos y la blusa para ducharlo y de sus quejas cada vez que lo toca con las manos heladas, esta vez se le ha ocurrido cubrirse con una chaqueta. Lo agarra para que se sienta más seguro... Seguir leyendo →

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